24/10/2014

Los pasajeros sueñan

En la edición de septiembre de la revista Letras Libres se publicó un fragmento de mi poema "Los pasajeros sueñan", tomado de mi libro Caja negra XX 2012.

Los pasajeros sueñan

El vivo perfume del trópico y la luz se colarían por el techo de zinc como una música, desta gente no se recordó nadie tan rápido, durante el día los olores mudaban, aquella montaña rusa emocional nos hacía más fuertes, destos suelos emergían la sarna, el vih, la disentería y las otras parientes que sólo querían sosiego, se empozaba la piedad y les salían alas, grandes alas, viscosas, hechas de calor tropical, pues todo charco fue verdenegro cual musgo y químico, más la desolación o los cerros quemándose, mucha lluvia éramos y éramos unos angelitos muy sucios
EMERGÍAN SUS ALMAS COMO BRASAS MORTECINAS CUANDO LOS APAGONES SON LA MERA FIESTA DEL BARRIO
poco sirve aquí tu teatro de sombras, mira, para dónde nos lleva este diálogo muerto, si nadie pudo antes de que nadie pudiese con un muerto dialogar, para dónde nos llevaría esta sombra, candelas encendidas, cera para los cuerpos, catedrales góticas jamás se avistaron desde tus barrancos, nos asusta un camino solitario donde perderse más una oración tan vacía, sí, este silencio oscurece un no igual que un sí, dentro del sueño sube una cuadrilla para escupirnos el fuego, mira, este incendio en alcoholes del barrio entero prende como si fuesen los hijos malos, el borracho del cariño y los negros besos, sí, nos escapamos lindosucios por entre basurales sagrados más la luz que desde arriba vigilaba nuestro barranco, mira, sus patrullas con industria nos giraban arrumacos dolorosos
MILES DE CATRES SIGUIERON VOLANDO EN LLAMAS AFUERA TANTA LLUVIA DILUÍA EL ESPESOR DE ESOS CHARCOS


10/10/2014

Apuntes / 15

Irrupción súbita del poema-meteoro. Intento de escritura en el éxtasis de eso que alguien ha llamado "inspiración". Dejarse llevar por el lenguaje liberado en su movimiento inconsciente. Es algo más que una simple escritura automática: son imágenes guardadas por largo tiempo que van encontrando su ritmo, su pausa, sus palabras, sus silencios. Si se intenta forzar su aterrizaje, la aventura de una imagen poética deja de sentirse real y pierde la fuerza necesaria para fijarse en el papel, o en la iluminada pantalla que la sueña. Irrupción súbita de imágenes en cascada. Cascada de palabras que se escuchan volar sobre la página como aeroplanos de papel devorados por un animal que mira al sol. Éxtasis del sol que reconoce la extasiada mirada de la fiera.

Videojuegos / poema del libro "Pasan poesía en la televisión apagada"


Soñé que jugaba a la pelota,
Y desperté al ver mi cabeza
Pasando por el aro.
Crecían bosques de cometas
En mi cabeza cortada,
Y me sorprendía verlos desaparecer,
Como muertos en un videojuego.
Dormido recogí la cabeza encendida,
Y con ella le prendí fuego a los árboles
Que habían sacado sus manos
Para escribir todos mis libros.
Quise inmolarme como un monje,
O desaparecer tras un espejo roto.
Entonces pasó volando un cometa,
Muy parecido a mi cabeza cortada,
Y desperté frente a la pantalla.  

Tomado del libro Pasan poesía en la televisión apagada. Ecuador: Fondo de animal editores, 2013.

 








30/9/2014

A poem is a meteor


La poesía salta por donde nadie se la espera. Si intentas acorralarla, se desmaterializa, se hace invisible, desaparece del mapa, cuando menos lo sientes te la encuentras sirviéndose el plato de sopa que dejaste enfriar en la mesa. A la poesía no se le pueden cerrar los caminos, porque su especialidad es cavar túneles, traza mapas en el cielo cuando todos esperan verla avanzar por la tierra, sabe sumergirse en el agua para encontrarse con los versos de los viejos poetas náuticos que orientan el sendero. El brillo de las estrellas acompaña a los nuevos poetas en su lucha por remover los arrecifes que otros dejaron sedimentándose. Si se cierra un camino, la poesía imaginará uno nuevo, su destino es el movimiento sin fin, incluso si el poeta se dejara de mover, el poema continuará surcando rutas reales, imaginarias, o inimaginables. "El poema es un meteoro", lo dijo Wallace Stevens.

29/9/2014

Kafka revisitado



Las líneas de ese otro libro que lees
te indican que no estás a salvo,
que no lo estarás nunca,
que nunca serás salvo.
Ni las flores adormecedoras,
ni los picos más altos, donde las banderas
ondean ese orgullo un poco tonto,
ni el mar que es todo deseo.
Nada, nada te salva.
No vuelvas a sintonizar el noticiero,
haz un graffiti en tu cuarto
que diga algo lindo o algo sucio,
pero que diga y ensucie esas paredes
que te conocen tanto.
Súbele el volumen a la música,
decídete a quemar ese libro,
viaja y llévate las cenizas
al sepulcro de Kafka.

15/9/2014

Nacido en la red

Hace un par de meses se publicó mi poema ".pdf" en el suplemento Babelia del diario español El País, junto a otros poemas de varios autores hispanoamericanos.



.pdf
 
Éste es el Primer Libro escrito desde el Futuro.
Va a reventar como las olas adentro de tus sueños,
No será el mar sino apenas la memoria
De lo que ya no vendrá más.
Y menciono las olas porque Estas Páginas
Se mueven ahora entre tus manos,
Son peces anunciando el final de una enfermedad
Que jamás sufriste.
El Futuro es parecido al mar pero con hojas,
Toda nuestra materia corresponde al símbolo negro
Que ahora toca tus dedos,
Una letra besando a otra letra que besa a la otra,
Hasta formar la idea de lo que va a venir.
Nos da miedo, pero ha llegado el momento
De leer este Libro Primero.

Imagen: El País

LEER LA NOTA DE ANDREA AGUILAR "La poesía estalla en las redes", dale clic

27/8/2014

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Apuntes / 14


En la poesía, como en la vida, el berrinche sirve de poco. Un poema intrascendente no se borra con pataleos, apenas encontrará atenuantes si nos conduce hacia el buen poema, porque, bien mirado, un intento lírico fallido así podría servirnos para mostrar el camino recorrido por una forma poética posible –sea clásica o de vanguardia– hasta que consiguió cristalizarse.

Cuando alguien pergeña libros de poesía con insistencia pero sin conseguir que le llamen "poeta", más le valdrá poner atención. Por más berrinches, pataleos, alardes de autoridad o de violencia verbal que ejecute, el poeta jamás conseguirá que el buen poema surja de la nada, mucho menos como consecuencia de su maestría en otras artes.

El buen poema es un territorio inviolable, por más bombazos que se le tiren, resistirá. Patada, pujido, alegato, manada o arrebato, todo será inútil. Es por eso que el valor de un buen poema resulta tan alto, a pesar de su aparente fragilidad.