14/7/2014

Aparición (y desaparición) de la literatura ninja

Documentar la aparición y la desaparición de la literatura ninja nos llevaría miles de páginas que se podrían traducir en miles de árboles talados por la motosierra de nuestra conciencia. En el mejor de los casos, podríamos terminar presentando millones de entradas que también terminarían traduciéndose en millones de kilovatios de lectura inconsciente.

Nos ahorraremos todo ese gasto al afirmar que la literatura ninja nunca existió. O que jamás ha existido en los términos ordinarios de lo que consideramos que puede existir. La literatura ninja no es más que un pequeño exceso, un juego retórico que se nos fue de las manos. Pensemos en esas bolas de fuego que pasan rozando las cabezas de los sujetos que luchan por sobrevivir al interior de los videojuegos.

Gracias al sueño de una noche de verano, descubrí que toda esa literatura inexistente aparecía espejada en la realidad por una serie de textos – los mismos que siempre titilaron como estrellas ninja esparcidas por este blog  – que conseguían teletransportarse o desaparecer, sin atender a ninguna razón o motivo. Reparé en que eran de verdad seres vivos que se desplazaban de una plataforma a la otra, sin lógica, ni concierto. Habían aprendido de los ancestrales guerreros japoneses que en su propia fugacidad residía buena parte de su fuerza. Se incendiaban en el papel ante los incrédulos ojos del Lector, o se quedaban convertidos en kilobytes, o en los difusos fragmentos de una luz pixelada por el recuerdo de un libro que jamás llegó a ser escrito.

Los historiadores de la literatura ninja estarán de acuerdo con el destino virtual de estos 50 textos sobrevivientes, nacidos todos entre el año 2003 y el 2012. Porque la literatura ninja no es más que un rastro, una intuición. Pero también porque deseamos imaginar un libro que puede ser apenas un orden sugerido (que permita hilar el sentido de esta bitácora virtual), o un mapa sin territorio (que sólo una lectura malintencionada podría confundir con una novela).

Para pasearse por este mapa inexistente, bastará hacer clic en cada uno de los links que aparecen a continuación:


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Foto: Alan Mills

13/7/2014

Entrevista a Jade Ixkik

En exclusiva para el diario El Multiverso
 
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Ha llegado en una moto Jaguar. La hace rugir un poco antes de estacionarla. La vemos soltarse el pelo: vivaz, negro. Podríamos decir que su casco es semejante al del Eternauta, aunque los colores se nos antojan tropicales y la marca Versace reluce por la fibra de vidrio.

Camina con garbo. Sus pasos tienen algo marcial, una especial fuerza. Nadie en este sector de Palermo Hollywood apuraría un abordaje sin pensarse los costos.

Pareciera que su labor es abrasar las calles. Es como una fogata que esparce sus chispas a cada paso. De su escote surge un ramo de flores con la forma de un conjunto colorido de collares. Parece una viajera del tiempo, una emisaria de otra era materializada frente a nuestros ojos.

Jade Ixkik es una de las escritoras más populares de la actualidad. Sus libros son aventuras deleitables para miles de lectores. Vemos en ella un símbolo emancipador, una femme fatale de nuevo cuño. Es una mutante inesperada, mezcla de filósofa ultramoderna y amazona. La bibliotecaria más sexy  de la jungla. Rara avis: un híbrido fecundo de Ursula K. Le Guin, Rihanna y la Comandante Ramona.

Nuestra autora ha entrado al bar del diario El Multiverso. Nos saluda mientras se pide un café negro con una pizca de grapa. Nos pone sobre aviso: las entrevistas la ponen nerviosa, al mismo tiempo excitada.

Comenzamos a sudar junto a ella. La humedad intensifica la caliente sensación térmica. Jade Ixkik nos dice que le gusta que le tomen fotos, aunque asegura que no siempre sale tan guapa como desearía. Se ríe con cierta exageración en los gestos, se mesa los cabellos con la soltura de una Dita von Teese.

Jade Ixkik visita nuestra ciudad para presentar su más reciente libro, Conversación en el tiempo, del cual ofrecerá varias lecturas públicas con firma de autógrafos.

Esta novela que ha sido muy bien recibida por algunos sectores de la crítica narra los detalles del encuentro entre una diseñadora de modas y un estupefacto visitante del pasado: este viajero intenta seducir a la diseñadora mientras descubre la lógica de una sociedad muy distinta a su lugar o tiempo de origen.

La alocada protagonista vive en un árbol-casa que es un ser intensamente vivo. Esta residencia y su inquilina son dos cuerpos entrelazados que respiran en sincronía.

La visita del personaje de tiempos remotos portador de todos los miedos, complejos e inseguridades propios de su época provoca una serie de diálogos trepidantes que se despliegan alrededor de las más diversas formas de vida surgidas en una sociedad multidimensional, en donde se ha establecido a la belleza como un derecho al cual no pueden renunciar ni siquiera los seres inexistentes.

A lo largo de doscientas páginas, el arcaico antropólogo se manifiesta errático, lleno de dudas. Casi no puede comprender el enredo en el que se encuentra. La mujer aparece y desaparece como un fantasma. El cruce de opiniones dinamiza la ficción; el tránsito de sus miradas hace fluido el relato. Las referencias literarias, científicas y culturales resplandecen durante toda la charla; así, la modista compasiva pero seductora instruye a su huésped, mientras le relata las vicisitudes pasadas por la humanidad hasta desencadenar la Revolución Plástica, ese proceso histórico que daría al traste con la insoportable Edad Media Digital.

Por momentos se podría identificar a la protagonista de Conversación en el tiempo con la mismísima Ixkik.

El lector quizás recordará el reciente debate televisivo sostenido por nuestra autora: su confrontación con un grupo de escritores de la "Nueva Tendencia" nos demostró su estirpe de pensadora, a más de sus poderes oratorios. En aquel evento Jade Ixkik se lució como la portavoz de una estética todavía por ser imaginada; gracias a sus palabras estallaron magníficas espirales de electricidad en los entreverados pasillos de nuestros cerebros. Como si hubiese hecho contacto con una fuente sumergida en la prístina aurora humana, la amazona venció, contundente, a sus detractores.

Y como para nosotros modestos comentaristas de la cultura dicho combate literario alcanza ya los visos de un evento fundacional, hemos decidido comenzar por ahí nuestra entrevista:


Fue genial verla desmontando posiciones en el II Congreso de Escritores ante el Porvenir. Toda una maestra de la esgrima mental. ¿Usted diría que salió victoriosa de ese peligroso encuentro?

Peligroso es saltar al vacío sin paracaídas. No es el caso.

Pero quizás sí era un peligro para sus oponentes...

No dije nada hiriente, su integridad como intelectuales fue siempre respetada. Lo que hice fue echarles un bálsamo en los ojos. Ya me lo agradecerán.

Se le considera una de las escritoras más reconocidas de la región, ¿cómo lleva Jade Ixkik la fama?

Siempre he sido una celebridad en varios mundos y en sus respectivos antimundos. No es nada nuevo para mí. Me siento como una manatí en el agua.

¿A qué mundos se refiere?

Eso no se puede responder a lo bestia, no quisiera pasar por charlatana. Digamos que me deslicé por muchos espacios antes de llegar hasta aquí. Conozco ambientes impensables. También anduve por territorios que ahora no tengo permitido describir. Pero mira, tampoco soy tan especial, apenas represento la punta del iceberg. Perdóname el clisé pero no sé de qué otro modo decirlo. Mi obra es el resultado de la acumulación de siglos de un arte paralelo a lo que hoy se entiende como "literatura", soy una Yegua de Troya, capisce?

¿Hay autores emergentes que comparten su estética en su país?

Lo que hago no tiene nada que ver con las nacionalidades. Esa es una idiotez del siglo XIX que por alguna razón todavía encuentra sus simpatías entre los más abstrusos. Yo hablo más bien de algo ajeno a todo límite o disciplina. Es un saber que viaja hacia nosotros desde el pasado, pero también desde el futuro. Hay varios a los que considero mis cómplices, mis compañeros de viaje, mis gemelos, mis aliados. Actuamos en un plano no-local, no dependemos de una ubicación. ¿Sabías que en varios puntos del planeta existen sistemas de grutas subterráneas en donde subsisten literaturas, pinturas, instalaciones, esculturas, músicas y magias diversas que han conseguido salvarse de las más variopintas persecuciones?

Con todo respeto, eso ya suena a historia del género fantasy, o a un mero delirio new age...

Lo mismo decían los muchachos de la autodenominada "Nueva Tendencia " y ya ves... mis obras han ido encontrando sus lectores. ¿A lo mejor un día descifrarás el password tú también?

No me malinterprete, por favor. Yo me identifico con su ideario...

¡No pasa nada, querida! Podemos estar en desacuerdo, ese es el chiste: "estemos de acuerdo en no estar de acuerdo", dice la canción.

Te cuento algo: la semana pasada un crítico se expresó muy mal acerca de unas novelitas gráficas que subí a la red. Entonces, para evitarme un mal trago, mejor me leí las líneas en blanco, ¿y sabes qué pasó? Pues que ahí se me abrieron varios libros sobre su infancia. Pude ver todos sus miedos reunidos.

Leí ese comentario crítico: a mí me pareció exagerado llamarla "engendro posmoderno fruto del capitalismo salvaje"...

Todo es cuestión de enfoque. La parte de su personalidad que escribió ese libelo se siente ajena al mundo y sus negociaciones. El crítico quisiera alcanzar los máximos niveles de pureza. Busca en mí una santidad que no encuentra en sí mismo. Me pide algo que yo jamás le podría dar. Ese es el origen de toda desavenencia, ¿tú qué opinas?

Creo que Jaques Lacan dijo algo parecido respecto al amor. ¿Nos podría contar ahora un poco más acerca de sus aliados?

Puedo adelantarte algunos datos, pero las cosas reventarán a su debido tiempo. La energía se desplaza en el tiempo y el tiempo habita la energía para expresarse. La manipulación de este vínculo es lo que nos convierte en creadores. Artistas o hechiceros, es lo mismo. Todo depende del formato, o de la plataforma en donde se inserte una acción cargada de energía. Dicho marco define el método de lectura y así decidimos si estamos frente a una obra de arte, o frente a un acto de magia.

Hace unos años viajé a Kassel para participar de la dOCUMENTA. Era una de las invitadas de honor así que les exigí que la cosa corriera por cuenta doble. Lo que hice fue llevarme  a mi abuela, ¡qué lujo!

Vimos cosas maravillosas pero también horrendas. Mi viejita es curandera y me decía que algunas obras estaban enfermas, aunque no lo decía implicando necesariamente algo negativo. Le gustó mucho el trabajo de un artista libanés. Era una documentación de los manifestantes sirios que fotografiaron a sus verdugos en el instante mismo de pasar a mejor vida. La pregunta inmediata era: ¿quién le dispara a quién?

A mi abuela le pareció que ahí el muerto triunfa porque se lleva el alma del asesino al más allá. La prueba es que en esas fotografías los rostros de los asesinos siempre aparecían desleídos. Sus almas ya no estaban ahí. Eso me ha dicho la abuela. Podríamos interpretar que el alma del asesino ha desaparecido porque ya no tiene como referencia la luz de los ojos que lo miraban. El alma sería una conexión.

Por lo visto, la magia le viene de familia. No quisiera insistir, ¿pero qué nos puede decir de sus aliados?

¡Mi abuela es mi principal aliada! ¡Tenerla conmigo equivale a consultar mil enciclopedias de Tlön!

Otros aliados son mis colegas de las grutas, ¿sabes de quiénes hablo? Son autores de obras inigualables. Están por todo el mundo. Sueñan ciudades paralelas. Por ahí se organizan encuentros de lectura, intercambian obras terminadas y otras eternamente abiertas. Sin final pero también sin un inicio posible de ubicar.

Varias de estas "novelas" son publicadas bajo el formato "libro", sin perder jamás su carácter transdimensional. Y perdóname por hacer la señal de comillas con las manos.

Una de mis autoras favoritas nos propone ver al lector como un bicho virtual representado por la cifra 10^500: un 1 seguido de 500 ceros. Es la misma autora que ha hecho circular de boca en boca una narración destinada únicamente a su memorización. La pieza es en apariencia interminable, se extiende por varios días. Aun así, o quizás por eso, es muy popular.

A la gente le gusta mucho este tipo de narrativa porque la puede ir modificando. Incluso hay quienes se ganan la vida con la transcripción de los fragmentos de este gran relato, ¿sabías? Las publican en periódicos o como librillos. Otros hacen blogs, tumblrs, podcasts. Otros directamente tuitean pequeños remixes y algunas hasta graban discos. La autora no firma sus creaciones. Nada más les coloca títulos como "Bicho virtual", o "10500".

Increíble, ¿hay alguien más a quien deberíamos seguirle la pista?

Le apostaría también a Diego Reynoso, un autor que publica novelitas por entregas, en ediciones cartoneras o artesanales de circulación masiva. Es un fenómeno: sus libros se reproducen y fotocopian sin su autorización. Miles de lectores bajan sus PDF's de la Web, lo leen con fruición en Kindle y hasta existe una aplicación apócrifa para el iPad. Han comenzado a escribir tesis doctorales sobre su obra.

A nivel estilístico quizás su escritura no te va a resultar muy llamativa. Es bastante sencilla, aunque  Reynoso mezcla muchas veces nuestra lengua materna con frases e incluso oraciones completas en español. Esto trastorna el lenguaje, lo hace enrevesado por momentos. Le va intrincando los sentidos, le induce extrañas derivas a través de sus malabarismos bilingües. En sus ficciones casi nunca usa diálogos y prescinde de la técnica del indirecto libre. Nunca deja muy claro el límite entre un personaje y el otro.

Ahora volvamos a su obra; ¿qué la llevó a escribir Conversación en el tiempo?

Estaba un poco aburrida. No tenía nada mejor qué hacer.

¿Pero por qué decidió matar el aburrimiento escribiendo ciencia ficción?

Mi libro no es de "Neurociencia Ficción". Tampoco le vayas a decir "Metarrealismo Postmágico", no te confundas.

Tampoco escribo literatura de vampiros o de zombies. No le rindo homenaje a los Surfers of Zuvuya. No practico ninguna clase de divulgación techno-mística. Hasta me han querido enjaranar al loquito de Von Dänicken, ¡qué ilusos!

No sé cuál etiqueta me van a poner. No me interesa, ni me preocupa. Yo apenas ficcionalizo mis experiencias. El tiempo es plástico, uno puede viajarlo a través de la manipulación del ensueño o con el uso de ciertas técnicas de escritura. Un texto despliega un algoritmo: desencadena informaciones almacenadas durante siglos en la memoria colectiva. Pero sólo se activa cuando conecta con la intuición creadora del lector. Entonces se abre un portal hacia información que todavía no está presente. Si te fijas bien, la vida es sólo una interrupción del "Gran Silencio". Habitamos un lampo celeste en medio de vastos jardines de materia oscura. Es un chispazo.

Algunos críticos consideran que sus libros actualizan ciertos aspectos de los saberes precolombinos, ¿qué opinión le merece este tipo de juicios?

Eso es absurdo, yo no actualizo nada. Creen que la flecha del tiempo los persigue en una única dirección, ¿todavía no han leído El quark y el jaguar?

Nuestras culturas desde hace mucho vienen elaborando sus narraciones transmediales. Una historia podría iniciarse durante una ceremonia del fuego y cortarse de modo abrupto. Poco importa, pues más tarde aparecerá un hyperlink con la continuación de la misma escena tallada en una estela o en un monolito. Más tarde leerás una versión ligeramente distinta, plasmada en un códice de corteza de amate o en un blog.

La energía vive en nuestros sueños y se manifiesta en nuestras decisiones estéticas. El arte es la manifestación imperfecta del sueño.

Una palabra ha resonado toda la tarde. ¿A qué le llama usted "energía"?

Información concentrada tanto en medios materiales como en medios intangibles. La energía es  la relación entre el hardware y el software de la información. "Energía es vida / Es gozo eterno", algo así dijo William Blake... "Con flores mi corazón ha de ser entrelazado" reza el poema de Nezahualcóyotl... por cierto, ¿sabes por qué escribimos en las grutas?

Para serle sincera, no tengo idea...

Pues porque bajo la tierra hay miles de relatos brillantes con la mismísima apariencia del oro en polvo. Son historias tan preciosas como las piedras que resplandecen ante la caricia del sol. Todo eso reunido es fuente de muchísima riqueza. Por eso intentamos levantar campos de fuerza con nuestra imaginación.

Para finalizar, me gustaría pedirle que nos cuente qué le ha parecido la ciudad. ¿Ha tenido oportunidad de encontrarse con algo extraordinario?

Lo que no va nada mal por acá es la pesca: te confieso que los chicos no me dejan en paz... ahora mismo tengo que devolver una llamada, vamos a ver qué dice el hambre... Chau, querida, ¡chabej chik!

(Alan Mills. Leipzig, 24 de mayo de 2012)
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